me da rabia que se me ocurra escribir cuando faltan solo 4 minutos para que mi mamá golpee la pared queriendo decir: SON LAS 1 , anda a acostarte.
No sabe que acostarse cuando uno tiene pena es lo más terrible que podría pasar, se piensan tantas cosas que al final te duermes llorando, y llena de mocos, y sin papel higiénico, porque no quieres hacer ruido para ir al baño a buscar.
Ya quedan 3 minutos, y quiero pensar mientras escribo esto que puedo hacer al llegar a mi pieza asquerosa y acostarme.
Entonces recuerdo que hoy pensé mucho en un sueño que tuve, pensé toda la tarde en convertirlo en relato, pero ya no se si cuando me vaya a acostar sienta ganas de escribir, o tal vez me quede con las imágenes de Nicole (o sea yo) caminando por las calles de Concepción apestadas a sudor humano y pescadería, pensando en como empezar a escribirlo.
Después de todo, imaginar y escribir mis relatos, son lo único que me quita la pena-rabia que siento después de colgar mal un teléfono.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario