17 de agosto de 2007

guat?


Hola, hace tiempo que no escribía cosillas por aquí.

Pasa que siempre tuve la intención de decir algo más, algo como mi opinión de alguna cosa, bueno, después de todo de eso tratan los blogs o lo que sea.

El asunto es que siempre estoy pensando algo, y me digo: "DEBO ESCRIBIRLO EN MI BLOG" .

Uno siempre cree que al pensar en algún hecho o lo que sea (en mi caso para escribir historias) lo recordará minutos u horas más tarde, pero entonces no te acuerdas en qué pensabas.

Yo iba a un taller de narrativa y poesía, y una de las cosas que el profesor nos enseñó o nos repetía constantemente era que "toda persona que se dedique a escribir debe llevar consigo una libreta para anotar ideas, o describir algo que les puede ayudar a escribir algún poema, relato, cuento, etc..." [algo así]


Y es buena idea tener una libreta (y obviamente una idea), si bien nuestra mente puede recordar paisajes a veces las palabras pueden recordarnos muchas más cosas, y llevarnos detalladamente a ellas.

Pero...y aquí viene el problema de hoy, o el tema o lo que sea: LA FLOJERA.


La flojera es una de esas cosas que odio en toda la vida, si bien me considero floja y me gusta, odio sentirla. Odio no hacer cosas por el hecho de no querer moverme, de no querer dejar de hacer lo que estaba haciendo.

Y entonces me doy cuenta: "HACE MUCHO TIEMPO QUE NO ESCRIBO UNA HISTORIA",

y es porque estas ideas me vienen en la noche, cuando ya me voy a quedar dormida, y siempre me repito dos veces la idea de lo que podría ser mi próximo relato, y luego trato de calmarme y decir: "ME ACORDARÉ MAÑANA", pero entonces, ese "mañana" no llega nunca.

Y todo por no querer destaparme (y sentir la golpiza del frío), sacar mis piernas de la cama (miedo a que algo me agarre los pies), caminar palpando el aire para no chocar con algo (y el miedo a tocar algo que no pertenezca a mi pieza), caminar lento (para no chocar con mi cama y pegarme en el estúpido dedo chico del pie), y encender la luz (miedo a ver algo que no quiera ver); luego de eso, buscar un maldito cuaderno (es lo que más hay en mi pieza, pero me da miedo hacer ruido), buscar un lápiz (que significa además, abrir mi mochila, sacar mi estuche, buscar el lápiz, guardar todo, RUIDOSO, FLOJERA DE DESCRIBIR ESTE PASO), escribir la idea general, distraerme con algo, guardar todo, revisar rincones de mi pieza pequeña, apagar la luz, caminar con cuidado, palpar con miedo, saltar en la cama (el miedo de que atrapen mis pies), taparme y acomodarme mirando hacia la pared (el miedo de que alguien mire de cerca mi cara), y entonces, intentar dormir tranquila luego de haber anotado la idea.

Pero ese es el problema: FLOJERA.


O tal vez suceda otra cosa: se me quite el sueño, y eso pasa la mayoría de las veces (estoy de a poco cambiando el tema).

Al otro día intento recordar lo que había pensado escribir, pero por más que busque y busque no aparece.

Y lo curioso es que llega sin aviso, sobre todo cuando ya no tengo ganas de escribir.

O cuando estoy ocupada, o estudiando.

Aunque cuando estudio no tengo problemas, porque es tanto lo que pienso en el asuntito que me detengo a escribir mi historia. Y así quedar con la conciencia tranquila de que hice algo... por mí.

Y no estudiar, pero recordar que escribí mi historia y estar feliz.


Cuando tenía 16 años (como si fuese hace muucho tiempo) iba viajando y depronto, de la nada surgió una idea (me gustaría que eso pasara más seguido), conseguí un lápiz y luego revisé mis bolsillos: una boleta, mi nueva libreta.

Y ahí comencé una historia que AÚN no termino, y creo que no lo haré.

Y adivinen por qué ¿?

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